A veces hay que volver a donde duele, A veces hay que retroceder siete meses. A donde sentimos la pérdida... donde recordamos nuestros sueños, donde éramos y donde tras siete meses seguimos siendo de manera invisible. Nuestros sueños están hechos de una pasta que nada los destruye. Quizás sólo los perdemos vista, pero lo que es de nuestra vocación, siempre nos estará esperando. Marazpu
No se cuándo empezamos esa costumbre, tan solo que, el primer título fue "El niño con el pijama de rayas". Compartimos lectura y también la tristeza de esas líneas. No fueron muchos años, ya que después volé del nido. Guardo esos dos libros o tres, cuando los releo, vienen sus comentarios a mi mente. Comprábamos solo uno, pues las dos queríamos leer el mismo. Esta mañana me he levantado con ese recuerdo, en lo que leía en compañía de un café. Cada vez reconozco más conexiones infinitas con ella. Me siento agradecida. Porque vives. -Marazpu.
No sé si alguna vez leerás y podrás entender lo que aquí escribo. Tampoco sé si conocerás mis más extrañas manías y mis pequeños-grandes miedos. No lo sé. Tan sólo sé con certeza que estás aquí... que en algún momento, tras poner mi corazón en lugares donde quedaba pequeña o grande, tras intentarlo donde me obligaba a repetir las lecciones a medio aprender o ya aprendidas... de pronto tropiezo con un oasis en mitad de este mundo, el cual a veces roto y en otras ocasiones es fascinante , cuando logras refugiarme en tus brazos y consigues que haya extrañado cómo vibra tu voz en el transcurso de esa enredadera en la que nos convertimos. Quizás somos el resultado de todo aquello que antes nunca nos funcionó y que un día tras otro camina. Puede ser. Sólo puedo decirte que te debo más de una sonrisa, por recordarme que tengo unas alas, por dejarme ser. El mejor regalo para poder acabar el año fue saber que es lo que quiero a mi lado...ojalá puedas ser tú. ...
Comentarios
Publicar un comentario