Negro sobre blanco

Como si alguien te hubiera apagado la luz de golpe. O hubieras perdido el papel donde iba apuntada la dirección a la que ibas.
Las coordenadas de tu vida a las que volver.
El apoyo incondicional.

Hay días en los que vivo momentos de felicidad, dentro de este extraño proceso de duelo, incertidumbre, rabia, miedo a volver a perder.
Y son en las cosas más pequeñas las que aparecen: de repente,  aprender a hacer un libro,la sonrisa de mi otra casa,
las luces de navidad, un té con una amistad en un sitio bonito,
el olor a canela que inunda desde hace días  a Freiburg.

A veces mi corazón se siente mal de vivir esos destellos de felicidad. Porque en el fondo hay un toque amargo. No poderos contar que cosa tan maravillosa viví hoy.

Y quizás me he vuelto simple,
o lo entiendo todo de golpe.
Camino más despacio,
puedo ser más terca o mejor dicho, 
más consciente de lo sueño alcanzar y voy a lograr.

Perdón la nota personal,
era necesario.
Por explicarme a mi misma,
que está bien sentir este millón de sentimientos.
Estar triste por la pérdida y feliz por lo que ellas dejaron en mí; en nosotros.



-Marazpu.

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