De aquí, hasta...

Las horas empiezan a escasear, junto a las palabras que comienzan a temblar. Tiemblan, por decir lo que se encuentra en el fondo o porque puede ser que,  de repente, tan sólo rellenen un discurso vacío para entrar en el juego de la no sospecha.
Anestesia general a las emociones para no hablar desde el dolor de lo que ya no será.
Con las horas, la anestesia se irá, tocará armarse: salir, gritar, vivir, seguir respirando sin horizonte.

-Clip.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hacia...

Déjate

Pedazos