Dejar
Hay veces que las personas se dejan. Se dejan de pensar, de tener en cuenta. Pasa con un tanto por ciento de las personas que pasan a lo largo de nuestras vidas. Un día te das cuenta que algo no fluye.
Hoy este texto va por ellas... y para aquellas que tengan a esas personas a las que sin saber como, un día los malentendidos los sobrepasaron y nunca volvieron a ser más de la vida del otro.
Sé que no supe reconocer actitudes o no supimos... pero hoy entiendo el por qué.
Aprendí así que hay que vaciarse, dar la cara y nunca vivir con miedo. Gracias a lo que algún día aprendí, puedo escribir esto, para daros mi agradecimiento por todos los buenos momentos, los llantos, los consejos... de los reproches y los comentarios negativos prefiero construir este texto que nos sirva de bandera, en señal de paz. Que esto signifique, que aunque no seguimos ahí, aprendimos y ya por ello merecemos lo mejor. Valoro a todo el que pasó a mi lado por lo aportado.
Os deseo hoy y siempre mil cosas maravillosas, porque así como yo conocí a esa persona extraordinaria que tú escondías, estoy segura de que otras personas y circunstancias así te descubrirán.
De corazón, gracias.
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