Montaña rusa

Automatizo la lista. De marzo de aquel año hasta septiembre del anterior... de finales de ese septiembre hasta los comienzos de otro templado (para la piel), pero frío (para el corazón) diciembre. Y volvemos a iniciar el camino... enero sorprende hasta que cayó con la resaca del carnaval. Siguió para recuperar la maldita primavera que dice la canción, a golpe de simulado amor para mezclarse con el despertar caluroso del verano. Y ahí se pierde la cuenta de cuántas veces puso al corazón a mil revoluciones, a punto de estallar de emoción ante todas las posibilidades abiertas que existieron.

Finalmente era pasar de un "a punto de explotar" a una espera. De repente decide bajar la vista, divisar esa serie de guiones que eran demasiado frívolos para su corazón... quiere bajarse de esa montaña rusa de emociones, de ese desconocimiento de cuando el mecanismo decidirá dar un giro inesperado para, de repente, proyectarle junto a millones de confetis que sobrevuelen su cabeza.

Toda esta arritmia constante de sentimientos que no puede controlar y que sólo dejan espacio a los sentimientos que no quiere. Porque los semejantes que llegaron a ella, fue por el camino que trazó con sus pies, tropezaron pidiendo ser arropados unos instantes para recordar que el mundo podía seguir siendo un hogar.

Por ello en algún momento quiso cambiar el rumbo, repudiando juzgar el camino o la colisión con su travesía, aceptando las gracias que debía dar, asumiendo las  ocasiones en las que lo mejor era no alargar el intento de un imposible, pues otros merecen ese  salto del corazón al vacío, mientras que otros esperan que algo haga fallar el mecanismo de ascenso de la montaña rusa.


-Clip.

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