Besa despacio, vive intensamente

Llega a estas alturas, como un viajero en el tiempo…descolocado, atontado, vagabundo de besos y abrazos que alguna vez le fueron dados pero que ahora ya son extraños.
La sensación de despertar rodeado de mantas alborotadas, el pijama mal puesto, el sol entrando por la ventana y la ruidosa alarma que avisaba de que empezaba otro espléndido día del que disfrutar juntos...
Unida a esa sensación, los recuerdos de las jornadas erróneamente comenzadas, que nadie tuvo el valor de detener para reiniciarlas; evitando que se desarrollaran abocadas a estrellarse sin frenos.

El pasar a por ella  tras el trabajo, sin una pizca de gana, como una rutina que le dejaba sin aire. Besar como el que ya se había cansado de encontrar en esa persona, la mejor de todas las que se había podido descubrir. El haberle hecho guardar cada conjunto de ropa interior, para una ocasión especial…el haberle hecho elegir una canción que les identificara para tener una excusa y salir a bailar, el no agotar el poco dinero que reunían para un viaje en el que nunca se hallaba el fin de semana ideal porque todo era prioritario antes que ellos, reservarse el regalo que más ilusión les hacía para dárselo en el momento “x, lugar x, hora x, segundo x” y no devorarse con ansia cuando la luna ya no miraba...

Y así fueron pasando los días junto a lo que fue su sombra: restando ilusión al momento, quitando atrevimiento a los segundos que llenan las horas, eliminando la dulzura en las palabras improvisadas…para echarlo todo en un fuego en el cual, desde hace tiempo, se podía entrar sin arder. 


-Clip.

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