Que nunca el tiempo se rompa entre nuestras manos

Antes de llegar el final del mes vio la imagen real de lo que es ilusión, o lo que provoca que aparezca.
De esto fue consciente mientras veía pasar el tiempo entre los folios, caras turbias y un ambiente que se palpaba inquietante.

Todo aquello le hizo detener su mirada unas filas delante suya.

Ahí se encontraban todas las palabras para describir la ilusión de vivir el día a día sin que nunca sea un simple hecho de sobra conocido.

Vio como dos personas, por culpa de la hora punta de la biblioteca no habían encontrado un sitio donde ponerse juntas y acababan sentadas por separado.

Nada le habría llamado la atención sobre ese hecho, si a las pocas horas uno de ellos no hubiera decidido llamar por teléfono al otro para que pese a que se tenga que tener el móvil en silencio en la gran sala, hacerle ver que le conoce de sobra y sabe que tendría el móvil con sonido.
Todo eso pasó delante de sus ojos y aunque notó que el joven pasó vergüenza, el otro consiguió sacarle una sonrisa que le hizo desconectar del agobio y olvidar donde estaba por unos instantes.

Y así pasó todo... sujeto “A” consiguió el objetivo de hacer sonreír a “B” mientras se miraron echándose de menos a la vez.

Cada uno de ellos, de vuelta a su rutina de letras encadenadas ignoró que seguía mirando, anonadado, entendiendo lo que era tenerlo todo con un gesto tan minúsculo.


Tras un rato mirando otra vez sus folios, cayó en la cuenta de que la ley “causa-efecto” de la ilusión se queda empañada una vez que en la vida se ha pasado por ella. Por ello tan sólo una idea sobrevino a su cabeza: “¿cómo se abren las puertas que se cerraron de golpe tras de si?”.

Supuso que lo que se sentía la primera vez era difícil de igualar posteriormente, pues era la ingenuidad primera la que hacía ganar a todos los posibles motivos en contra, junto a la búsqueda de querer estar ahí siempre, pues todo se podía acabar mañana.

Pero la realidad nunca lleva cerca, siempre vienen otros días unidos a otras vidas, que envuelven y enfrentan con la ilusión disfrazada de constancia.

Constancia por querer hacer que ese día no sea el último al lado del otro, las sonrisas no se apaguen, la experiencia gane la partida a lo soportado y que el cien por cien se consiga con un cincuenta por ciento que sume cada una de las dos partes.


-MissClip.




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